TODA LA VERDAD SOBRE LA ALCOHOLEMIA DE ISIDRE CANYELLAS, la enésima corruptela de Marconetti.
Se produce una llamada de emergencia a las dependencias de la Policía Local de Calviá. Una patrulla acude de inmediato al lugar de los hechos en la que un borracho al volante acaba de atropellar a una anciana en un paso de peatones. Al llegar la unidad a lugar del suceso se encuentra con un conductor que presenta claros y evidentes síntomas de haber ingerido bebidas alcohólicas. Como es habitual se le practica la prueba etilométrica “in situ” dando una tasa de alcoholemia más del doble de la permitida. Siguiendo nuevamente con los protocolos habituales se traslada al detenido a las dependencias policiales para realizar la prueba con el alcoholímetro digital así como el resto de pruebas; el correspondiente examen médico, el “acta de efectos”, y la consiguiente instrucción de diligencias.Hasta aquí todo bien, los “polis rasos” actuantes están cumpliendo 100% con su obligación y con lo que marca la ley.
Pero… ¡ay amigo! Cuando, una vez en las dependencias policiales, los mandos calvianers se percatan que el borrachuzo que había atropellado a una anciana se trata de un posible “bisagra” en unas futuras elecciones municipales, si señores estamos hablando de Isidre Canyellas de la formación política UM. Es cuando, sin perder tiempo, el jefe de la policía local JAIME JAUME MARCÓ comienza a orquestar una nueva corruptela.
Una vez al corriente de los hechos, como decimos el rotweiller sin perder un instante pone en marcha su trama mafiosa. Tiene que conseguir a toda costa que el atestado sea lo más leve posible ¿porqué?
a) De esta forma limpia la mancha que tiene con UM cuando denunció cobardemente a Antonio Ledesma por delito electoral.
b) Se procura buenas relaciones con alguien que en las próximas elecciones pudiera tener la llave para mantenerle en la Jefatura de la policía local.
El corrupto Marconetti, aunque ya no puede “borrar” la prueba etilométrica ya que esta deja constancia digital, si puede amañar el resto de pruebas. Para ello ordena a dos mandos que ejecuten su plan.
Mientras uno de los aleccionados mandos se encarga de efectuar la consabida “acta de efectos”, el otro prepara y abona el terreno para el examen médico.
Curiosamente, y desobedeciendo la orden de Jefatura, este otro mando se pone en contacto telefónico con un médico amiguete de un centro privado (que pillines), y no del PAC de Santa Ponsa tal y como indica la orden.
Una vez el médico en las dependencias policiales, y previamente al reconocimiento del detenido, tiene una “amistosa charla” con el mando de la policía que le ha requerido.
Y….tachán, tachán…los resultados son los siguientes:
A pesar de que agentes intervinientes y demás testigos aseguran que el tal Isidre llevaba un pedo como un piano; aliento alcohólico, ojos vidriosos, equilibrio vacilante, etc…Los resultados tanto del “acta de efectos” practicada por uno de los mandos, como el informe del médico “amigo” concluyen que el detenido no presenta prácticamente síntomas de etilismo a pesar de rebasar por más del DOBLE la tasa máxima permitida.
Aquí hay algo que no cuadra ¿verdad?
Bueno, diremos para los profanos en la materia que el juez a la hora de sancionar una alcoholemia tiene muy, pero que muy en cuenta tanto el acta de efectos como el informe médico, mucho más que el resultado de la tasa etilométrica.
¿A que ahora os cuadra un poquito más?
Pues bueno, ahora Marcó ya ha movido sus fichas, y tiene al posible “bisagra” de las próximas elecciones municipales con una bonita deuda que saldar.
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